Hoy sabemos que no hay una edad mínima para emprender e, incluso, que muchas de las grandes empresas que dominan la industria tecnológica hoy en día fueron creadas por personas de menos de 30 años.

Muchos estudiantes egresan de las universidades cada año y la mayoría le apuestan a buscar un empleo de oficina aunque sus aspiraciones a futuro sean otras. Evitamos iniciar nuestro propio negocio al salir de la universidad (¡o antes!) por varias razones: pensamos que no tenemos experiencia suficiente, no tenemos dinero, no sabemos cómo o, simplemente, nos da miedo.

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Estas son algunas razones que deberías considerar para iniciar tu negocio lo antes posible:

  1. Todos vamos para allá. Hoy es una realidad que la mayoría de las personas pasamos largos periodos de tiempo desempleados o en alguna forma de autoempleo. Mientras antes comiences a recorrer ese camino, mejor preparado estarás.
  2. Tienes una red de apoyo. Tal vez hoy no tengas mucho dinero ahorrado, pero seguro cuentas con una valiosa red de amigos y familiares que están dispuestos a ayudarte no sólo con recursos económicos sino con recursos materiales o trabajo. Pregunta entre tus conocidos, siempre hay un tío con un local al que no le saca provecho, con equipo o maquinaria, un terreno, que fabrica un producto comercializable… ¡busca oportunidades!
  3. Tus necesidades son mínimas. Has pasado 4 años de universidad sobreviviendo con 100 pesos en la bolsa (¡para toda la semana!) y estás acostumbrado a mantener tus gastos al mínimo. Una vez que trabajes, tus ingresos aumentan pero tus necesidades también y no te será tan fácil renunciar al auto, comidas, salidas, viajes, etcétera. Por no hablar de que no tienes el peso de una familia que mantener.
  4. Mayor flexibilidad. Así como los niños se caen mil veces al día y no les duele, se reponen de inmediato y a los pocos minutos ya están jugando otra vez, lo mismo pasa con los fracasos. Equivocarnos jóvenes no duele tanto, es parte del proceso de aprendizaje y de convertirte en adulto. A mayor edad, los errores se vuelven más difíciles de aceptar y es más difícil animarte a intentarlo otra vez.

¡Mucho éxito y suerte!

Eila Zalles