Un gato feral nunca ha tenido contacto humano cercano. No todos los gatos callejeros son ferales, si el gato fue de casa alguna vez en su vida es posible que se acerque a las personas, incluso se deja acariciar o se frota contra tu pierna. Los gatos ferales, por el contrario, desconfían de las personas, se comportan temerosos y agresivos, se defienden mordiendo y arañando…