Hoy se ha vuelto casi obligatorio que las universidades inviten a sus recién egresados a participar en un programa de maestría en cuanto terminan la licenciatura.

Para algunos, es muy tentador seguir estudiando en lugar de entrar a trabajar de inmediato. Para otros representa la posibilidad de más y mejores oportunidades, ya que hoy, como sabemos, un título universitario no es garantía de un trabajo bien pagado. La mala noticia es que una maestría tampoco lo es.

Un título adicional nunca está de más, pero sí puede ser un inconveniente si el grado de maestría te coloca en un rango superior al que corresponde a tu experiencia y habilidades.

Ayer escribí sobre estar sobrecalificado para un trabajo (puedes leerlo aquí), una situación que antes afectaba sólo a personas mayores pero que hoy encontramos también entre muchos jóvenes que tienen gran preparación académica (y por supuesto, grandes aspiraciones salariales) pero con poca o nula experiencia profesional.

Estudiar una maestría debe ser un escalón en nuestra carrera profesional, pero para hacerlo tienes que estudiar la maestría adecuada, en el momento adecuado y también en la universidad adecuada.

¿Qué significa esto? 

A los 18 años tuviste que tomar una importante decisión de vida: que carrera estudiar. Para bien o para mal, seleccionas algo que más o menos te guste y muchas veces en el camino nos damos cuenta de que no era exactamente lo que queríamos e incluso, que preferiríamos estudiar algo más.

La maestría es una gran oportunidad de corregir los errores que pudimos haber cometido en la selección de carrera y de complementar nuesto currículum hacia un área de mayor interés. Si seleccionas una maestría antes de haber adquirido algo de experiencia laboral, es posible que te arrepientas más adelante o no te sirva mucho para perfilarte hacia un mejor puesto.

Mayor preparación
Por supuesto que prepararte continuamente es fundamental, aprendizaje permanente como dice mi alma mater. Sin embargo, prepararte más no necesariamente significa estudiar una maestria. Es muy útil en los primeros años de trabajo complementar tus conocimientos universitarios con diplomados o cursos que te den habilidades muy específicas que te hacen falta, en menos tiempo y a un costo menor.

Costo – beneficio

Otro aspecto que debes analizar es el costo de la maestría (normalmente son caras) contra el beneficio potencial que esperas recibir. Una maestría es una inversión, y cualquier inversión espera un retorno. Especialmente si vas a pagártela sin ayuda, representa vivir un par de años con un sueldo muy apretado y si lo que esperas es un incremento salarial inmediato, puede no ser la mejor inversión.

Área de conocimiento 

La pregunta más importante es ¿en qué área debes hacer tu maestría? Hoy los programas tipo MBA (Master in Business Administration) están muy de moda por ser programas completos y orientados a los negocios.

Estos programas están dirigidos a personas que quieren complementar sus conocimientos en las áreas de finanzas, economía, mercadotecnia y administración. Revisa muy bien el plan de estudios antes de inscribirte, ya que puedes encontrar que muchas materias son similares a las que llevaste en la licenciatura si estudiaste una carrera en las áreas económico-administrativas.

Busca una maestría que te aporte, que te complemente y que te lleve a donde quieres ir. Hay muchas, muchas, muchísimas especialidades y maestrías que tienen pocos alumnos y cierran porque preferimos irnos a los programas de moda. Por ejemplo, un tiempo di clases para una especialidad en envase y embalaje, tiene mucha demanda en nuestro país pero a la que se inscribían menos de 10 alumnos.

Cuando SÍ estudiar una maestría. 

Estudia una maestría cuando tengas experiencia laboral suficiente. Es muy distinto cómo ves las clases cuando ya estás trabajando a cuando solo estudiabas. De repente, toda nueva información se traduce a una estrategia que aplicar, a un proyecto que arrancar. Además en una maestría aprendes no sólo de los profes, sino de tus mismos compañeros de aula que para esas alturas ya tienen experiencia, habilidades y conocimientos prácticos muy distintos a los tuyos, se generan muy buenas discusiones y es una gran oportunidad de conocer como otras personas enfrentan retos similares a los tuyos y los resuelven de maneras completamente distintas.

Estudia una maestría cuando puedas pagarla holgadamente. Como dije ya, cuando la pagas con tu primer sueldo quedas muy ahorcado para otras cosas y tal vez no recuperes esa inversión tampoco. Si dejas pasar algo de tiempo, puedes ahorrar y hacer un plan completamente distinto.

Dónde estudiar tu maestría. 

Algo que me hubiera gustado saber antes de estudiar la maestría es que vale mucho la pena hacerla en una universidad distinta a aquella en la que estudiaste la licenciatura. Yo estudié la licenciatura y la maestría en UNITEC (todos saben que AMO UNITEC), pero ahora al dar clase en maestría en otras universidades puedo ver el otro lado de la moneda. Los alumnos que llegan de una universidad distinta, suelen sentirse más satisfechos ya que todo lo ven desde una perspectiva diferente que complementa mucho más su formación. Los alumnos que estudian la maestría en su misma universidad llegan a tener incluso los mismos profesores y llegan a sentir que están estudiando cosas que ya saben.

Ve más lejos. 

Hace tiempo mi buena amiga Gretel (ya con experiencia laboral y dinerito disponible) estaba pensando estudiar su maestría y al comparar opciones y precios se dio cuenta que estudiar en el IPADE le costaba tanto como irse a estudiar a Inglaterra. Así que aplicó, empacó sus cosas, hoy tiene más de un año que se fue y por lo que sé de ella, está más feliz que nunca.

Una maestría siempre aporta algo, pero de ti depende que, además, se vuelva una experiencia única en la sin importar si te pagan más o no, sientas que ha valido la pena.

¡Éxito y suerte! :)