Este año lleva apenas 50 días pero ya inició con varios cambios y proyectos importantes. Quienes me leen saben que en los últimos años me he vuelto muy ahorradora (si no lo sabían, les recomiendo lean algunas de las otras entradas de este blog) pero también procuro invertir en aquellas cosas que reditúan, de una forma o de otra, en el trabajo que hago.

Este año, he hecho principalmente dos: una silla de trabajo (ideal para mi altura y la de mi escritorio) que ha resultado tan genial, que será objeto de otro post. La otra inversión fue una agenda de la que leí maravillosas recomendaciones en internet, así que a pesar de su exorbitante precio (59 USD) decidí pedirla.

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Debo decir que no me arrepiento en absoluto, pues le he sacado muchísimo provecho, pero debo advertir que no es sólo gracias a la agenda (de hecho estoy utilizando dos, pero entraré en detalles en otra ocasión) sino producto de una metodología que he desarrollado en los últimos meses y que les comparto hoy.

Para evitar contratiempos, planea tu día la noche anterior:

Para la mayoría de nosotros, las mañanas son muy ocupadas: nos levantamos con trabajo de la cama, nos arreglamos con apenas tiempo para salir corriendo rumbo a nuestros compromisos, muchas veces sin desayunar. Así, es difícil organizar las actividades del día. Para evitar esto, tomate unos minutos en la noche para organizarte.

Organiza tu día en 3 pasos:

  1. Enlista todo lo que tienes que hacer en el día.
  2. Asigna prioridades, procura no tener más de dos asuntos importantes que atender, para asegurar que obtendrán tu máxima atención.
  3. Utilizando una agenda (herramienta indispensable para estar organizado), distribuye tu horario para el día, dando suficiente tiempo para cada tarea y empezando con lo más prioritario de acuerdo al punto anterior. Para lo que no haya quedado tiempo, agéndalo para el día siguiente o algún momento en el futuro.

Organiza tu agenda con suficiente espacio para ser flexible.

Al planear tu día, deja suficiente espacio para inesperados, a veces uno se emociona y quiere hacerlo todo en un día, así que nos encargamos de que no nos quede ni un minuto libre. Lo malo es que siempre hay asuntos que surgen de improviso y que requieren atención.

Cómete la rana primero.

Si no sabes a lo que me refiero, lee aquí. 

Finalmente: planeación y acción se complementan para tener resultados exitosos.

¡Espero te sea de utilidad!

Eila-Zalles-turquesa